Los seres humanos en esta
época, estamos viviendo una etapa de altísima vibración
energética.
Nos encontramos casi en el centro de un remolino de
enorme polarización.
Este fenómeno se presenta y se extiende por varios años cada vez
que se produce la conjunción de un cambio de siglo y de era.
Siempre que se acerca el final de un viejo ciclo y comienza uno nuevo se producen
movilizaciones psicoetericas.
Estas alteran las frecuencias de vibración en las órbitas de los
electrones de los átomos que conforman todo el plano material..
También sucede el mismo fenómeno en los
supraatomos de los campos mentales y emocionales.
Debido a la alta polarización energética que nos circunda, observamos
a los hombres convivir en este mundo, separados por una marcada y profunda franja
que divide el error de la verdad.
Por un lado podemos observar un gran movimiento religioso
y espiritual.
las grandes religiones básicas monoteístas están realizando
profundos cambios en sus estructuras dogmáticas y la afluencia de feligreses
esta creciendo día a día.
El florecimiento de grupos espirituales esta a la orden del día y la
cantidad de personas que concurren a ellos es cada vez mayor.
En los últimos años todos estos movimientos espiritualistas han
crecido y captado publico en una forma mucho mayor que en los primeros años
de el siglo 20.
En contrapartida a este maravilloso crecimiento de la verdad, vemos en la otra
vereda al error en una de sus etapas de mayor albor.
Observamos que hoy en día es moneda corriente, la mentira, la deshonestidad,
la ira, la venganza, la gula, la lujuria, etc.
El derecho a ejercer el libre albedrío es patrimonio indiscutible de
todos los hijos del altísimo encarnados aquí en la tierra.
Cada uno es libre de elegir la vereda por la cual desea transitar.
Desde luego que cada quien deberá hacerse responsable de las acciones
mentales, emocionales y físicas que se generen.
Ellas producirán
causas que luego precipitaran efectos de idéntica naturaleza.